Alumnos con Síndrome de Asperger ¿cómo identificarlos y qué estrategias implementar en el aula?

El síndrome de Asperger es un trastorno del desarrollo, encuadrado dentro del espectro autista, aunque con mejor pronóstico, que afecta más a los niños que a las niñas, y que, al ser recientemente reconocido por la comunidad científica, es un desconocido entre la población en general e incluso entre los profesionales. Su nombre se debe a su descubridor, un pediatra austriaco llamado Hans Asperger.

Este trastorno que, como señalo anteriormente, se presenta con mayor frecuencia en  niños que en niñas, no suele identificarse sino hasta alrededor de  los tres años ya que no conlleva ni retraso intelectual ni alguna anomalía física. Empieza a hacerse visible a partir de esta edad debido a las deficiencias características que genera: problemas en las habilidades sociales, desarrollo únicamente formal del lenguaje y no de su uso social, e intensa obsesión por temas poco comunes para su edad.

Características principales de un alumno con Asperger

-Su aspecto externo es normal.

-Es inteligente.

-Cuando hablan suelen no dirigir la cabeza hacia el interlocutor, no acostumbran a mirar a los ojos o lo hacen de forma mecánica.

– Dificultades para mentir o comprender un engaño.

-Presenta un buen potencial cognitivo.

-Tiene capacidades excepcionales en algunas áreas.

-En algunos casos existe retraso en el lenguaje.

-Presenta problemas para relacionarse con los demás.

-En ocasiones su comportamiento no se ajusta a las convenciones sociales.

-Presenta una extraordinaria memoria mecánica y fotográfica que les permite acumular información incluso sin comprender el sentido de la misma.

-Suele tener intereses muy intensos o limitados.

-Tiene mucho apego a las rutinas.

-La coordinación motriz es deficiente.

-Es común que tenga problemas significativos en sus destrezas para el trabajo.

-Deseo de tener amigos pero incapacidad para modificar las características que le impiden conseguirlo.

-Puede presentar una alta sensibilidad a ruidos o destellos luminosos que a otros pareciera no molestarles.

-Problemas en la interacción social, esto les puede imposibilitar el entablar relaciones de amistad.

-Problemas para comunicarse.

-Inflexibilidad del pensamiento.

Estos rasgos ocurren de forma diferente en cada individuo y con distintos grados de severidad. De igual manera, es necesario señalar que el síndrome de Asperger es el resultado de un problema orgánico, y no de la educación que se ha recibido.

Cualidades de los niños con Asperger

-Son nobles y bondadosos

-Suelen ser leales y sinceros.

-Poseen una memoria mecánica excepcionalmente buena.

-Emplean un léxico extenso.

-Tienen conocimientos o habilidades profundas en determinadas áreas.

Factores que limitan el éxito escolar de los alumnos con Asperger

-Dificultades en la percepción global, a favor de la percepción de los detalles. Tendencia a la repetición literal.

-Memoria muy desarrollada aunque no siempre relacionada con una buena comprensión.

-Pensamiento visual.

-Funciones ejecutivas disminuidas. Dificultades para la planificación, organización, atención y control de la desinhibición.

-Dificultades para generalizar sus aprendizajes a otras situaciones.

-Dificultades en aritmética. (por ejemplo: saben sumar pero no saben aplicar la suma al enunciado de un problema.)

-Falta de motivación para lo que no les interesa.

-Proceso de aprendizaje simultáneo  menos desarrollado que el secuencial.

-Dificultades en la integración visomotriz  y en la percepción visoespacial.

¿Qué hacer si se considera que un alumno puede padecer Asperger?

Observar y registrar. La observación detallada del “particular” comportamiento de este tipo de alumnos permitirá realizar un registro de conductas y ponerlo en conocimiento de los padres de familia para que puedan consultar a un especialista.

Mantener una comunicación cercana con la familia. Si consideramos nuestras sospechas fundadas, e incluso si nos quedan dudas, debemos comunicarlo a la familia para que ese niño o joven sea visto por un profesional, ya que su evolución será tanto más favorable cuanto más temprana sea la edad en que se comience a intervenir con la persona afectada y su familia.

Compartir información con los profesores del centro escolar. Es conveniente que todos los profesores sepan de la existencia de este trastorno y de sus características.

Sensibilizar a los alumnos. Para minimizar burlas y acoso, es importante que se comunique el diagnóstico a sus compañeros de aula, pero siempre con la autorización de los padres de familia y del propio afectado.

Es fundamental también que exista coordinación y comunicación constante entre la escuela, la familia y el especialista externo al centro escolar para que todos, desde su ámbito, trabajen en el mismo sentido.

Estrategias útiles para implementar en la escuela y el aula

-Promover entre sus compañeros la tolerancia y la comprensión, animándolos a trabajar en equipo.

-Presentarle actividades estructuradas (secuenciarlas en pasos lo más pequeños posibles)

– Apoyarlo con una lista de pasos, la cual consiste en detallar uno a uno los pasos de manera resumida. El objetivo es que, de manera progresiva, el alumno interiorice la lista y termine por no necesitarla. Así se le estará  ayudando a ser más autónomo.

– Organizar de manera visual el horario de actividades mediante  cronogramas, listas de tareas o agendas.

-Relacionar los contenidos con temas de su interés. La manera en la que un alumno con Asperger se acerca a los contenidos, va a depender en gran medida de si estos se encuentran dentro de su área de interés, ya que su rendimiento es muy irregular y está condicionado por la motivación.

-Emplear mapas conceptuales al presentar un nuevo tema. Esto les va a permitir relacionar unos conceptos con otros, organizarlos adecuadamente y por lo tanto aprenderlos de una manera mucho más significativa.

-Evitar en lo posible la crítica. Emplear el halago y el refuerzo positivo.

-Adecuar la estrategia de evaluación. Esto de acuerdo a las características y necesidades del alumno.

-Esperar a que termine una actividad antes de darle indicaciones para realizar la siguiente. Es necesario evitar asignarle un trabajo cuando aún está ejecutando otro.

-Dar indicaciones breves y claras. Al explicar una actividad a realizar es necesario ser concisos y claros, evitando la ambigüedad.

-Al utilizar ironías, metáforas o frases con doble sentido, el profesor debe asegurarse que el alumno las ha comprendido.

-Utilizar apoyos visuales en clase como, organizadores gráficos, imágenes o videos. Los alumnos con Asperger suelen tener dificultades para procesar la información auditiva, por el contrario con la información visual sienten seguridad y se les facilita el retenerla.

Conclusiones

Es importante señalar que desde el  mes de mayo de 2018 la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció que desaparecía definitivamente el diagnostico de Síndrome de Asperger, para así estar en la misma línea que establece el DSM-5 (Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales, publicado en 2013 por la Asociación Americana de Psiquiatría). En este sentido, la OMS sugiere el término único de “Trastorno del Espectro del Autismo” y engloba en esta clasificación el Síndrome de Asperger.

A pesar de esto, en muchos ámbitos se le sigue llamando Asperger a quienes presentan las características antes señaladas, así mismo, es indudable que más allá de la denominación o clasificación que se utilice, las dificultades  de adaptación y de aprendizaje que tienen los alumnos que presentan estos síntomas persisten y es necesario que como docentes estemos preparados y las atendamos con pertinencia.

¡Espero que la información te sea de utilidad!

Maristany, M. (2002). El alumno con Síndrome de Asperger en la Escuela Primaria. Asociación de Asperger Argentina.

Coto, M. (2013). Síndrome de Asperger: Guía práctica para la intervención en el ámbito escolar. San Juan de Aznalfarache, Sevilla.

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